Aprendizaje en línea

¿Es efectiva la nueva modalidad en nuestro país?

Actualmente estamos exigidos a adaptarnos a las nuevas circunstancias de cotidianeidad inventando nuevas formas de desarrollar nuestras rutinas diarias, aun así, hay sectores que se han visto más perjudicados que otros en esta crisis como la educación.

Desde que los colegios tuvieron que cerrar se propuso la modalidad de aprendizaje a distancia, se enviaron lineamientos a los establecimientos, pero nuestra realidad nacional está alejada de las recomendaciones realizadas por el Ministerio, no todos los hogares cuentan con un computador, impresora o conexión a internet, por lo mismo se han virilizado innumerables quejas sobre las políticas de educación a distancia, nuevamente los alumnos y alumnas más perjudicados son los que viven en situaciones de vulnerabilidad.

Como contraparte a lo anterior nos encontramos con la realidad docente, profesores de todas las edades creando contenido en línea, construyendo guías de reforzamiento para el hogar, adecuando los contenidos para que puedan ser trabajados en las realidades más adversas, considerando que los alumnos no se pueden atrasar ya que se debe cumplir con la cobertura curricular, todo esto desde nuestros hogares, lo que dificulta la revisión y retroalimentación del material, porque seamos realista y esto no solo le ocurre a los docentes, pero desde casa tenemos cientos de distractores externas que nos impiden avanzar de manera óptima en nuestro quehacer pedagógico, es así que ya sea teletratabajar o teleestudiar está lejos de ser la realidad idílica planteada al inicio de la pandemia.

Pero ¿qué hacer? Sabemos que el confinamiento provocado por esta pandemia está lejos de terminar, en base a esta inquietud surge la necesidad de crear una modalidad que pueda llegar a todos los hogares en un formato remoto, fácil de administrar y enfocada en los materiales y herramientas que les brinda el propio entorno a los estudiantes, el único aparato asociado a las Tics que se encuentra en un 98%[1] de los hogares es el celular, donde según la “Subtel un 95% de estos aparatos posee conexión a internet, versus un 54% de la población que posee conexión mediante un computador portátil, dentro de estas cifras un 78% de los hogares rurales declara tener acceso propio a internet y un 11% lo hace a través de redes municipales”[2]. Lo que convierte al celular en el medio de conexión más usado por la población, además en la actualidad la mayoría de las redes sociales son gratis e ilimitadas.

Por lo mismo, este se vuelve un buen medio de propagación de la educación. Entonces como docentes debemos ser capaces de usar las redes sociales a nuestro favor, se ha demostrado que la transmisión de conocimiento a través de la modalidad de clase en línea o guía no ha dado resultados satisfactorios para los alumnos de básica y media, incluso universitarios, los materiales entregados se han centrado en contenidos desafiando a las familias a cumplir un rol para el que no para el que no están preparadas.

Creemos que ahí existe un error, debemos centrar el trabajo a distancia en el objetivo y la habilidad a desarrollar, entregándoles a los alumnos la facultad de ser autónomos en el proceso de aprendizaje, esto tendrá un retribución positiva para los establecimientos, ya que cuando los alumnos vuelvan habrán desarrollado habilidades, por ende la nivelación en contenido será más rápida y eficaz, sin olvidar que la retroalimentación se podría realizar de forma automática, rápida y cercana .


[1] Encuesta Nacional de Consumidores, Telecomunicaciones, 2017.

[2] Análisis de informe SUBTEL realizado por Trentic, 2018.

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